Esta semana, el presidente Donald Trump dará el segundo State of the Union de su actual mandato. Como suele ocurrir, el discurso servirá para presentar los logros alcanzados hasta el momento, enfatizar cuáles serán las prioridades en el futuro cercano y reforzar el relato político del gobierno.
Sin embargo, más allá del mensaje, es muy importante prestar mucha atención al contexto en el que se pronunciará este nuevo discurso. Para ello, resulta muy útil comparar el clima de opinión pública previo al discurso de marzo de 2025 con el de la actualidad, ya que con ello podremos medir no solo la evolución del apoyo general al presidente, sino también los cambios en uno de los electorados más dinámicos y decisivos del país: los latinos.
Los principales problemas…
Hoy, tres problemas concentran de forma clara la atención de este grupo: la inflación y el costo de vida, la creación de empleos y la economía en general, y la inmigración. En los tres frentes, los datos muestran un deterioro respecto al año pasado, con implicaciones políticas que podrían traducirse en resultados electorales.
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Inflación y precios: la “affordability crisis”
La inflación y el aumento de precios encabezan hoy las preocupaciones de los latinos. La crisis de “affordability” no es un concepto abstracto: se traduce en alquileres más altos, alimentos más caros y menor margen para el ahorro. Ese malestar ha tenido ya consecuencias políticas visibles. En Nueva York, por ejemplo, el triunfo de Mamdani se interpretó en buena medida como un voto de castigo frente al encarecimiento del costo de vida y la percepción de que la clase política no ofrecía respuestas suficientes.
Según los datos recientes de YouGov (febrero de 2026), una mayoría del país considera que la economía está empeorando, y entre los latinos la percepción es especialmente negativa. La encuesta de febrero de 2026 muestra que 57% de los latinos cree que la economía está “empeorando”, frente a solo 19% que piensa que está “mejorando”. En marzo de 2025, la proporción que veía la economía empeorando entre los latinos era menor (45%), y 19% consideraba que estaba mejorando. El salto en el pesimismo es claro (+12 puntos porcentuales).
Este deterioro coincide con una narrativa creciente que vincula el aumento de precios con la política de tariffs impulsada por la administración. Aunque el impacto real de los aranceles es complejo y depende de múltiples factores, en la percepción pública se han convertido en un símbolo de políticas que, directa o indirectamente, encarecen bienes de consumo. Para muchos hogares latinos, donde el presupuesto mensual es más ajustado, la inflación no es una discusión macroeconómica con lenguaje especializado, sino una experiencia cotidiana que acompaña a las familias al mercado, la farmacia y la escuela.
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Generación de empleo: un giro negativo en la dirección del país y en las expectativas personales.
El segundo gran eje es la economía en sentido amplio, traducido en la generación de empleo, la dirección general del país y las expectativas a futuro.
En marzo de 2025, 49% de los latinos decía que el país iba en la dirección correcta, frente a 44% que opinaba que estaba en el rumbo equivocado. Un año después, en febrero de 2026, esa percepción se ha invertido de manera significativa: solo 26% de los latinos cree que el país va en la dirección correcta, mientras que 66% considera que va por mal camino. Es un cambio de 23 puntos en el balance general.
La tendencia es similar cuando se pregunta por la evolución de la economía. Como ya se mencionó, el porcentaje de latinos que piensa que la economía está empeorando pasó de 45% en marzo de 2025 a 57% en febrero de 2026. En paralelo, la percepción de mejora se mantiene baja y estancada.
El deterioro también se refleja en las expectativas personales. En marzo de 2025, 37% de los latinos pensaba que estaría mejor financieramente un año después. En febrero de 2026, ese porcentaje cae a 26%. Al mismo tiempo, aumenta la proporción que cree que estará igual o peor. Esta caída en el optimismo personal es especialmente relevante, porque las expectativas económicas suelen ser un predictor poderoso del comportamiento electoral.
En conjunto, los indicadores muestran una disminución en la confianza en la dirección del país, en la tendencia económica y en el futuro del hogar. Y en todos los casos, el giro negativo es marcado entre los latinos.
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Inmigración: del apoyo estratégico a la crítica creciente
La inmigración fue uno de los temas que permitió a Trump acortar la brecha histórica en el voto latino a favor de los demócratas en la última elección presidencial. Una parte relevante del electorado latino respaldó su propuesta de mayor control fronterizo y orden en el sistema migratorio. En marzo de 2025, 46% de los hispanos aprobaba la forma en que Trump manejaba la inmigración, frente a 51% que la desaprobaba. Aunque el balance era ligeramente negativo, el nivel de apoyo era significativo para un presidente republicano.
Sin embargo, un año después el panorama ha cambiado de forma sensible. En febrero de 2026, solo 32% de los hispanos aprueba la gestión migratoria del presidente, mientras que 61% la desaprueba. La caída en la aprobación en este tema es de 14 puntos, y la desaprobación aumenta diez puntos.
Además, los datos más recientes de YouGov muestran que una mayoría de los latinos apoya ahora la disolución de ICE, una posición que habría sido marginal hace apenas unos años. Este dato podría sugerir no solo un descontento con un ente policial, sino una reconfiguración más profunda de las actitudes de los latinos hacia la aplicación de la ley migratoria.
En términos políticos, esto implica que uno de los temas que ayudó a Trump a mejorar su desempeño entre los latinos podría estar perdiendo eficacia como puente electoral. El endurecimiento de la política migratoria, que inicialmente fue percibido por algunos como sinónimo de orden, hoy es visto por muchos con miedo por el uso excesivo de la fuerza.
Un gran desafío de cara a las midterms
La comparación general refuerza esta tendencia. En marzo de 2025, la aprobación total del presidente entre los hispanos era de 45%, frente a 52% de desaprobación. En febrero de 2026, la aprobación cae a 32% y la desaprobación sube a 62%. Es un deterioro de 13 puntos en aprobación y de diez puntos en desaprobación.
En el agregado nacional también se observa un desgaste: la aprobación general del presidente pasa de 48% en marzo de 2025 a 39% en febrero de 2026, mientras que la desaprobación sube de 46% a 56%.
De cara a las elecciones de medio término, estos números plantean un desafío serio para los republicanos. El avance que lograron entre los votantes latinos en la última elección presidencial fue uno de los elementos más comentados del ciclo electoral. Sin embargo, si la inflación sigue presionando, la percepción económica continúa deteriorándose y la política migratoria genera más miedo que otra cosa, ese avance podría revertirse.
El State of the Union de este año, será una oportunidad para intentar reconectar con un electorado que hace un año mostraba señales de apertura y que hoy, según los datos, se muestra claramente más escéptico.
Equipo editorial The Latino Effect
