Una de las conclusiones más consistentes de los últimos ciclos electorales en Estados Unidos, especialmente en 2024, es que el voto latino no puede entenderse de forma adecuada únicamente a través de perspectivas identitarias.
Aunque la identidad, la experiencia migratoria, la religión o el idioma siguen importando mucho, la evidencia reciente sugiere que una parte decisiva del electorado latino se comporta, sobre todo, de forma pragmática, priorizando aquello que afecta su vida cotidiana, su ingreso, su consumo, su empleo y su posibilidad de progresar.
La lección que dio el voto latino en 2024
En 2024, la campaña presidencial demócrata abordó a los latinos centrándose en asuntos generales sobre su diversidad y representación cultural. Esos temas son muy sensibles, pero no fueron lo determinante, pues, para conquistar ese voto, había que hablar de inflación, salarios, renta, gasolina, comida y estabilidad económica.
Al respecto, los datos de YouGov para noviembre de 2024 son elocuentes: entre los latinos, la principal preocupación era la inflación o el alza de precios (26%), seguida por la generación de empleos y la economía (17%); y en ambos temas el presidente Biden estaba pésimamente evaluado. Según el mismo estudio, 60% de los latinos desaprobaba su manejo de la inflación, mientras que en la generación de empleos y economía la desaprobación era de 49%.
La campaña de Donald Trump entendió muy bien esa vulnerabilidad. Su mensaje económico en 2024 fue simple, repetitivo y fácil de traducir a la experiencia diaria del votante. Prometió “terminar” con la inflación y “hacer a Estados Unidos asequible otra vez”, recortar los precios de la energía y tener alimentos más baratos.
Más allá de la viabilidad de esas promesas, lo cierto es que la campaña republicana logró fijar una asociación política muy eficaz entre Trump y el alivio económico, y eso, en términos de narrativa y conversación pública, se tradujo en testimonios noticiosos como el de Miguel García, un votante latino de North Philadelphia, quien resumió la percepción de muchas familias con una frase sencilla: “Prices went up, food went up, everything went up”, concluyendo que por esas razones él votó a favor del candidato presidencial republicano.
La advertencia que los latinos dan en 2026
Sin embargo, vale la pena poner atención al contexto actual, ya que empiezan a aparecer señales muy parecidas a las que se vieron en 2024.
Una encuesta de The Economist y YouGov de marzo de 2026 muestra que, entre los hispanos, la principal preocupación vuelve a ser la inflación y los altos precios (26%), así como la generación de empleos y la economía (11%). Asimismo, la evaluación que hacen los latinos del trabajo hecho por los republicanos luce peligrosamente parecida a la que tuvo Biden: 65% desaprueba la forma en que Trump maneja la inflación y 67% lo hace sobre su manejo de la economía.
El contexto noticioso no es alentador. El conflicto con Irán disparó los precios del petróleo y de la gasolina con rapidez, algo que amenaza con convertirse en un dolor de cabeza para los republicanos.
Reuters reportó que el precio promedio nacional de la gasolina llegó a 3.54 dólares por galón, cerca de 19% más desde el inicio de la guerra con Irán. AP, por su parte, describió un clima nacional de frustración por el “sticker shock” en las estaciones de servicio y recordó que el promedio había subido de 2.90 a 3.48 dólares por galón en apenas un mes.
Los latinos buscan resultados concretos, no discursos
Ante esta realidad, es necesario tener en cuenta la gran lección que dejó el año 2024. El voto latino responde con fuerza a mensajes que reconocen sus problemas concretos y que ofrecen soluciones creíbles. No premia automáticamente a un partido por su retórica identitaria, ni castiga automáticamente al otro por su distancia o desconexión cultural.
El voto latino siente, evalúa y compara, y puede moverse con rapidez si interpreta que alguien más ofrece las soluciones que busca. Lo sufrió Biden y podrían comenzar a sufrirlo los republicanos en 2026 si la inflación persiste y la gasolina continúa encareciéndose.
Si los republicanos quieren evitar un revés comparable al que sufrieron los demócratas en 2024, deberán mostrar resultados tangibles en el corto plazo y proponer remedios convincentes para aquello que pesa cada semana sobre millones de hogares: altos precios y generación de empleos.
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Equipo editorial The Latino Effect
