El proceso de juicio político que anunció el líder de la cámara de representantes Kevin McCarthy contra el presidente Joseph Biden, podría generar una considerable turbulencia en la opinión pública, a poco más de un año de la próxima elección presidencial.
El contexto en el que el liderazgo republicano tomó esta decisión es muy sugerente. Para el pasado 11 de septiembre, la aprobación pública del presidente Biden tenía un déficit de -13,8% (42,4% de visión favorable menos 56,2% de desfavorable), asimismo, para el 31 de agosto, el 61% de los electores estadounidenses desaprobaba su desempeño en la oficina presidencial y 2 de cada 3 simpatizantes demócratas opinaban que él no debería ser el candidato a la reelección de su partido. El único argumento que al momento sostiene a Biden como el mejor candidato demócrata para el 2024, es la absoluta carencia de alternativas que tienen los electores.
Las razones que pudieran explicar la dramática situación política del presidente Biden son variadas, sin embargo, tomando en cuenta el registro histórico de las encuestas, se puede resaltar un punto de inflexión que convirtió en sumamente crítica la opinión pública estadounidense: la retirada de Afganistán.
El declive de los números de aprobación pública del presidente Biden durante la crisis producto del retiro de las tropas estadounidenses de Afganistán fue tan rápido y agudo, que más de un analista quedó sorprendido, pues, es una constante en los estudios de opinión, reseñar que la política exterior no es una prioridad de los electores, quienes siempre se muestran más sensibles a temas mucho más cercanos (economía, precio de la gasolina, impuestos, etc.).
La forma como se ejecutó el retiro de las tropas de Afganistán trascendió el ámbito de la política exterior y tocó la fibra identitaria de la sociedad estadounidense. Las imágenes de ciudadanos afganos desesperados aferrándose a las alas de un avión en pleno vuelo para instantes después caer a una muerte segura, sacudieron al mundo entero. Un desastre de ese calibre debía tener un culpable, y la opinión pública identificó al presidente Biden. Desde entonces, su administración ha estado a la defensiva en casi todos los ámbitos.
Las acusaciones contra Hunter Biden, la razón que esgrime actualmente el liderazgo republicano en el Congreso para iniciar el procedimiento de impeachment presidencial, no son nuevas. Hay que recordar que la razón principal de uno de los dos procedimientos de impeachment adelantados contra el ex presidente Donald Trump tenía que ver precisamente con el caso de Hunter Biden. Sin embargo, en aquel momento, la evaluación de Joseph Biden en la opinión pública era una diametralmente distinta a la de ahora, dándole el capital político suficiente como para minimizar el ataque de los republicanos y conservar la confianza de sus seguidores.
Hoy, la confianza en el presidente Biden está rota. Según una encuesta de YouGov y The Economist, 72% de los estadounidenses piensa que Hunter Biden se aprovechó de la posición política de su padre para lucrarse personalmente; esta opinión incluye al 53% de los demócratas. Según una encuesta de Yahoo News, el 59% de los estadounidenses piensa que Hunter Biden se aprovechó del poder de su padre para obtener millones de dólares en contratos con firmas extranjeras, así como para reclamar deducciones de impuestos que no eran aplicables a él. Según una encuesta de IPSOS, el 59% de los estadounidenses piensa que Hunter Biden es culpable de delitos de evasión fiscal; esta opinión que incluye al 51% de los demócratas.
El inicio y desarrollo de un proceso de impeachment presidencial, más allá de que tenga éxito o no en la concreción del objetivo de remover al presidente Biden del poder, servirá, en los meses venideros, para reforzar temas negativos que atentan contra la confianza pública del candidato demócrata para la reelección. Esto es algo que seguramente tienen muy presente en el comando de campaña Biden-Harris 2024, de lo contrario sería un craso error.
Los latinos son un grupo que se encuentra perfectamente dividido sobre este tema. Según una encuesta de YouGov, 39% apoya la apertura de un proceso de impeachment contra el presidente Biden, otro 39% lo rechaza y el 21% restante no sabe o no opina al respecto. De igual forma, vale la pena tener en cuenta que, también entre los latinos, para el 11 de septiembre, la evaluación pública del presidente Biden tenía un déficit de -5% (47% de visión favorable menos 52% de desfavorable).
La postura dividida de los latinos sobre el proceso de impeachment presidencial contrasta tímidamente con la de los afroamericanos, quienes lo rechazan en un 41% y lo apoyan en un 36%. No obstante, a diferencia de los latinos, entre los afroamericanos la evaluación pública de Biden, para el 11 de septiembre, tenía un saldo muy positivo de +37% (66% de visión favorable menos 29% de desfavorable).
La diversidad y complejidad de los latinos ante un escenario en extremo polarizado los ubica a medio camino entre los blancos, quienes mayoritariamente apoyan el proceso de impeachment presidencial, y los afroamericanos, quienes lo rechazan también en su mayoría.
Julio Márquez
