The Latino Effect

Espacio dedicado al seguimiento y análisis del acontecer político de Estados Unidos desde la perspectiva de los latinos.

Análisis: Frente a los latinos, el socialismo es un problema para los Demócratas

Una delegación de representantes demócratas del Congreso de Estados Unidos realizó durante el mes de agosto una gira por Brasil, Chile y Colombia. El grupo estuvo conformado por Alexandria Ocasio-Cortez (NY), Nydia Velásquez (NY), Joaquín Castro (TX), Greg Casar (TX) y Maxwell Frost (FL), todos de raíces latinas y miembros del ala más progresista de su partido. Adicionalmente, estuvo Misty Rebik, jefa de la oficina del senador Bernie Sanders (VT).

La razón de la gira, según señalaron varios de los involucrados, era lograr un nuevo acercamiento con América Latina para impulsar un relanzamiento de las relaciones con Estados Unidos, tratando de hacer más énfasis en temas como el cambio climático y la defensa de los derechos humanos, así como en la promoción de la democracia.

A pesar de que estos temas son de gran interés para la mayoría de los latinos en Estados Unidos y que podrían ser de suma utilidad para aglutinar intereses y traducirlos en acciones concretas, el trasfondo ideológico que condicionó toda la gira constituye un serio problema para todo el Partido Demócrata, en especial ante una parte muy importante del electorado latino.

En Brasil, durante una reunión con representantes del Congreso de ese país, la representante Ocasio-Cortez dijo que la delegación demócrata estaba allí “porque los movimientos fascistas tienen alcance global y, como resultado, los movimientos progresistas deben ser globales también”. Ese comentario estuvo acompañado de comparaciones entre los ex presidentes Trump y Bolsonaro, resaltando el hecho de que seguidores de ambos líderes asaltaron las sedes de los poderes legislativos de sus respectivos países, y dejando implícito que, para ella, los detractores de Lula son iguales a los seguidores de Trump: fascistas o, cuando menos, antidemocráticos.

Cuando se habla de “defensa de la democracia” se evoca una idea que, de manera general, podría resultar potable para la mayoría de quienes la escuchan. Pero cuando se ata esa idea a una etiqueta con ribetes ideológicos, en este caso “progresismo” o “lucha anti fascista”, entendiendo al fascismo no en su estricta definición filosófico-política sino como un calificativo peyorativo que se usa para execrar y marginar a todo aquel que se oponga a un gobierno de izquierda, su alcance sufre un daño que debe ser evaluado según las circunstancias y el contexto.

En Estados Unidos viven más de 500.000 brasileños, siendo esta la diáspora más grande de Brasil. De ellos, más de 182.000 están inscritos para votar a distancia. En ese universo de votantes, durante la última elección presidencial, Lula fue superado por Bolsonaro 65% a 34% con una participación de casi el 40%. Es decir, casi 2 de cada 3 electores brasileños que se movilizaron para votar en Estados Unidos, se opusieron a Lula.

Las razones por las que la diáspora brasileña en Estados Unidos fue especialmente contraria a Lula podrían ser varias. Sin embargo, hay una que resalta: una sensibilidad especialmente negativa hacia la idea del socialismo. Es en parte precisamente por ese sentimiento que se explica por qué la diáspora brasileña eligió este país como destino migratorio, pues Estados Unidos, al menos desde América Latina, sigue siendo visto como un lugar próspero que tiene al capitalismo como un valor fundacional y definitorio.

Cuando la representante Ocasio-Cortez asume que la defensa de la democracia pasa por oponerse al fascismo, sabiendo que con esto ella se refiere a quienes adversan a Lula en Brasil, no solo le hace un flaco favor a la lucha por la democracia (tan necesaria en estos tiempos de recesión democrática), sino que le causa también un daño profundo a la imagen del Partido Demócrata ante una parte importante del electorado latino, ya que, casi de inmediato, aglutina en su contra a la mayoría de la diáspora brasileña.

Lo mismo sucede con los casos de Chile y Colombia, los otros dos países que visitó durante su gira la delegación de representantes demócratas.

Estados Unidos es el segundo país después de Argentina con más electores chilenos inscritos para votar desde el exterior. En la pasada elección presidencial, la diáspora chilena en Estados Unidos votó a favor de José Antonio Kast en un 53%, 7% de ventaja sobre Boric (46%). A primera vista este margen pareciera no ser tan amplio, sin embargo, vale acotar que Boric ganó el total del voto en el exterior con 71%. Es decir, la diáspora chilena en Estados Unidos es la mayoría del 29% que votó en contra de Boric desde el exterior.

Por su parte, para el 2021, la diáspora colombiana en Estados Unidos ya superaba el millón y medio de personas. En la elección presidencial del 2022, más del 80% de sus votantes colombianos apoyaron al candidato opuesto a Petro.

Desde esta perspectiva, resulta obvio que existe una total desconexión entre los representantes demócratas encabezados por Ocasio-Cortez y las diásporas latinas de los países que ellos visitaron. Esto parece paradójico, pues la ascendencia de todos los miembros de la delegación podría hacer suponer que tienen una mejor comprensión del sentir del electorado latino.

El Partido Demócrata tiene el enorme reto de encontrar y comunicar un mensaje que, dentro de sus valores, sirva para hablar con los latinos de una forma mucho más empática, interesándose por sus problemas y entendiendo sus miedos no siempre desde una perspectiva americana, sino desde una propia a sus lugares de origen.

Julio Márquez

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