A raíz del resultado de la pasada elección presidencial y del desempeño que el ex presidente tuvo en ella (en especial en Florida), innumerables análisis han surgido en la opinión pública llamando la atención sobre el crecimiento del apoyo del electorado latino hacia el partido republicano.
Las conclusiones sobre el reciente comportamiento electoral de los latinos en Estados Unidos no son inequívocas o inacabadas, muy por el contrario, este tema seguirá siendo materia de discusión mientras siga creciendo y cambiando la población latina.
Sin embargo, lo que sí puede precisarse con mayor exactitud, son los temas y las formas a través de las cuales el de nuevo candidato presidencial ha decidido comunicarse a lo largo del tiempo con los latinos. Esta lista de temas, perspectivas y reacciones conforman la clave latina de Donald Trump.
Economía
El “sueño americano” o la idea de que sí es posible tener una vida próspera y segura con mucho trabajo y dedicación, es una aspiración que ha atraído a millones migrantes de todas partes del mundo a Estados Unidos y, entre ellos, por supuesto, a los latinos.
El motor principal de ese sueño no es otro que la economía y allí, dentro del marco cognitivo que evoca esa palabra, Donald Trump ha sido muy hábil en hacerse ver como un generador de riqueza y prosperidad, aprovechando su perfil de hombre exitoso de negocios.
Durante muy buena parte de su mandato, la evaluación de la opinión pública sobre el desempeño de la economía estadounidense fue muy positiva, logrando, para mediados de noviembre del 2018, que más del 42% de los ciudadanos se sintieran optimistas sobre el rumbo económico del país.
Esa percepción cambió solo con el arribo de la pandemia, gracias a la disrupción causada por todas las medidas de control sanitario tomadas en el mundo. Sin embargo, este contexto le brindó a su vez a Donald Trump una oportunidad para hacer ver que la crisis económica había sido causada por una externalidad y no por ninguna mala praxis de su administración, sirviéndole esto para mantener la percepción de “generador de riqueza” que una parte de la opinión pública tiene todavía sobre él.
Por ello, podría decirse que en la misma medida que Donald Trump insista y fortalezca la idea de que él puede lograr un cambio positivo para la economía de los Estados Unidos (actualmente mal evaluada por la opinión pública), tendrá a su favor la atención de una parte muy importante del electorado latino.
Inmigración y seguridad
La propuesta de la construcción de un muro en la frontera con México, acompañada de comentarios de tinte racista y xenófobo, le hizo mucho daño a Donald Trump en el electorado latino; un daño que, en buena medida, es irreparable.
Con todo y eso, hay que tener siempre en cuenta que el electorado latino es sumamente diverso y complejo, y que no procesa los mensajes y noticias como un bloque monolítico y homogéneo.
Hay latinos que, aún y reconociendo que la forma como se expresa Trump es muchas veces ofensiva y denigrante, simpatizan con él y racionalizan su mensaje señalando lo que para ellos es el fondo del mismo: “la inmigración ilegal daña la economía y aumenta la inseguridad”.
No decimos acá que esa sea la verdad, muy por el contrario, vale la pena recordar que existen estudios especializados en asuntos migratorios, que comprueban como los inmigrantes (aún y aquellos laboralmente poco calificados) aportan beneficios a las economías desarrolladas. Dicho eso, lo que hay que destacar es que la percepción contraria o negativa sobre la inmigración existe también dentro de los latinos (aunque parezca contradictorio o paradójico esto), y que, en lugar de estigmatizarla y vapulearla, hay que hacer un esfuerzo por entender las raíces emocionales y racionales de esa postura, y buscar vías para canalizarla de la mejor manera posible.
La prioridad comunicacional de Trump ha sido y seguirá siendo la base republicana de blancos americanos. Si el discurso que alimenta y se alinea con los intereses y opiniones de esa base coincide con el de una minoría latina, es una ganancia para él; y si no es así, igual no lo cambiará, pues la ganancia electoral que obtiene de la base de blancos republicanos sopesa la pérdida o el daño que este discurso causa en los latinos.
Además, es importante tener en cuenta que ese daño podría siempre compensarse en alguna medida aumentando el énfasis en otros dos temas de interés para los latinos: economía y lucha contra el comunismo.
Anti-comunismo
Las posiciones que tuvo Trump durante su presidencia contra los regímenes que someten a los pueblos cubano, venezolano y nicaragüense, fueron de gran utilidad para ganarse el apoyo de buena parte de la comunidad latina, especialmente en el estado de Florida. Estas posiciones contrastaron enormemente con las tomadas por la administración previa de Barak Obama, quien restableció las relaciones diplomáticas con Cuba e incluso se hizo fotografiar con Raúl Castro mientras ambos disfrutaban de un partido de béisbol en La Habana.
Existen críticas que señalan que Trump utilizó específicamente el tema de Venezuela para manipular al electorado latino del sur de la Florida y ganarse su apoyo sin lograr ningún cambio real. El argumento fundamental que sostienen quienes esgrimen esta idea es que Nicolás Maduro, lejos de salir del poder con la estrategia de “máxima presión” adelantada por la administración Trump, se mantuvo y hasta se consolidó durante ese tiempo. No obstante, desde el punto de vista de la comunicación política, esa crítica pierde relevancia y alcance al todavía no poder mostrar algún adversario a Trump el merito de lograr el retorno de la democracia en Venezuela por vías distintas a la presión.
La bandera de la lucha contra los regímenes autoritarios de izquierda en América Latina puede ser algo con lo que Trump busque diferenciarse de sus adversarios. Este tema puede que no sea del interés de todos los latinos en Estados Unidos, pero, en una elección cerrada, tener el favor de las minorías importa mucho… y más aún si es una minoría organizada, movilizada y vociferante.
