En Los Ángeles, todos sabían que el voto latino podía definir la primaria para elegir los candidatos a la Alcaldía. Según datos del Latino Policy and Politics Institute de UCLA los latinos constituyen más del 40% del electorado de L.A. En una contienda fragmentada, con una alcaldesa incumbente vulnerable, una concejal progresista intentando crecer más allá de su base y un outsider mediático capitalizando el enojo contra City Hall, nadie podía darse el lujo de ignorarlos.
Pero una cosa es saber que necesitas el voto latino. Otra muy distinta es construir una estrategia para ganarlo.
La primaria de Los Ángeles dejó una lección importante sobre el voto latino: no basta con un evento, un anuncio, una frase en español, una coalición anunciada en un press release o un video viral. El idioma importa para conectar, en una población en donde el 65% de los votantes hispanos son bilingües y en donde 14% de los votantes hispanos solo habla español; pero el idioma no sustituye el mensaje, que es lo principal.
Karen Bass, Nithya Raman y Spencer Pratt intentaron acercarse a los votantes latinos desde lugares muy distintos. Bass apeló a la protección frente a ICE, la experiencia y la confianza institucional. Raman habló del alto costo de las viviendas y de las rentas, los servicios de la ciudad y la defensa de los inmigrantes. Pratt apostó al enojo contra City Hall, al anti-Bassismo y a una estrategia de videos realizados con IA en español que, en gran parte, no fueron generados por su campaña oficial.
Y cuando uno mira los resultados preliminares por precinto en distritos municipales con alta presencia latina, el mapa confirma algo más interesante que una simple pelea por “el voto latino”: El voto latino no se movió monolíticamente.
Todos querían el voto latino. Ninguno construyó una campaña realmente bilingüe.
Lo primero que llama la atención es lo básico: ninguno de los tres candidatos tenía una página web oficial de campaña en español.
Tampoco había una infraestructura digital oficial y sostenida para hablarle a los latinos como segmento electoral. Bass sí anunció formalmente una coalición llamada “Latinos Con Bass”, pero esa coalición parece haber funcionado más como evento de campaña, lista de respaldos y señal política que como una operación comunicacional propia: no encontré una página web independiente, redes sociales oficiales ni contenido recurrente específicamente producido bajo esa marca.
Raman tuvo eventos dirigidos a comunidades latinas y al menos un anuncio donde hablaba español, pero tampoco construyó un ecosistema digital latino propio. Pratt fue el único con un universo específicamente latino visible en internet, pero ese universo, “Latinos Por Pratt” y los videos de “Saca La Bassura”, no era oficial de su campaña.
Este tema es importante porque muestra una contradicción central: todos entendían que los latinos eran decisivos, pero ninguno diseñó una operación bilingüe desde la arquitectura central de su campaña. El español apareció como táctica: en un evento, en un anuncio, en un meme. No como estrategia integral.
Eso no significa que todos hicieron lo mismo ni que todos fallaron de la misma forma. De hecho, la diferencia entre ellos estuvo menos en el idioma y más en el mensaje.
Bass: protección, experiencia y confianza
Bass fue quien llegó al electorado latino con el mensaje más creíble.
No necesariamente porque tuviera la mejor campaña específica para latinos, sino porque su pitch era claro: yo he defendido a los inmigrantes, yo me enfrenté a ICE, yo conozco esta comunidad y yo soy la opción más segura frente al caos.
Su campaña enfatizó su postura contra ICE y contra las redadas migratorias, buscó apoyos de líderes y organizaciones latinas, y apareció en eventos con figuras del establishment demócrata latino. Su apuesta fue institucional.
Eso ayuda a explicar por qué Bass lideraba entre votantes latinos en las encuestas y por qué, en los resultados preliminares por precinto, apareció fuerte en varios distritos de alta presencia latina como el CD9, el CD6 y el CD14.
La explicación del mejor desempeño de Bass con los votantes latinos, entonces, no es que tuviera la mejor operación en español. Es que tenía un mensaje creíble para el votante latino promedio de esta primaria: protección migratoria, experiencia e incumbencia.
Raman: vivienda, renters, servicios e inmigración
Raman no tenía la estructura latina de Bass ni el ruido digital de Pratt. Su entrada al voto latino fue más temática: vivienda, renta, servicios, la situación de los homeless, inmigración y oposición a ICE.
Ese mensaje tenía sentido para ciertos sectores latinos de Los Ángeles, especialmente donde lo latino se cruza con renters, jóvenes, progresistas y comunidades urbanas afectadas por la crisis de vivienda.
El mejor ejemplo es CD1. En los resultados preliminares, Raman y Bass estaban prácticamente empatadas.
Raman no ganó el voto latino como bloque. Pero sí parece haber encontrado una entrada en un tipo de votante latino urbano y progresista que Bass no podía dar por sentado.
Pratt: enojo anti-Bass traducido al español
El caso de Pratt es el más llamativo porque fue quien generó el contenido “latino” más visible en internet, pero no necesariamente la estrategia latina más sólida.
Su mensaje hacia los latinos no fue una agenda latina robusta. Fue más bien una traducción del enojo anti-Bass: la ciudad está rota, City Hall falló, Karen Bass es el problema. En español, eso se convirtió en “Karen Bassura” y “Saca La Bassura”.
El acercamiento de Pratt a los latinos no fue a través de su campaña oficial, se dio a través “Latinos Por Pratt” una iniciativa no afiliada oficialmente a la campaña en la que realizaron interesantes videos y canciones virales en español, pero que no necesariamente conectaban con el electorado latino de Los Ángeles (tema para un próximo artículo 😉).
Pero no puedo decir que Pratt no conectó con nadie. Sí encontró espacio, especialmente en el Valley.
En CD7, un distrito fuertemente latino del Northeast Valley, Pratt lideraba en los resultados preliminares. Pratt no tuvo una ola de apoyo latino en toda la ciudad, pero sí encontró una entrada real en una zona latina donde el mensaje outsider, anti-Bass y anti-City Hall pudo resonar.
También fue competitivo en CD6, aunque Bass lo superó.
La pregunta es si eso fue resultado de un outreach latino efectivo o de algo más amplio: frustración con la ciudad, descontento con Bass, voto de protesta y una candidatura que convirtió el malestar en contenido.
Los datos preliminares que Pratt tuvo una estrategia de enojo que encontró algunos votantes latinos, especialmente en el Valley.
El voto latino no fue uno solo
Al cruzar los resultados preliminares por precintos con distritos municipales de alta presencia latina, el patrón fue mixto:
- En CD1, Raman y Bass prácticamente empataron, con Pratt lejos.
- En CD6, Bass lideró, pero Pratt fue competitivo.
- En CD7, Pratt lideró, con Bass cerca.
- En CD9, Bass dominó.
- En CD14, Bass lideró, Raman fue competitiva y Pratt quedó tercero.
Bass tuvo más fuerza donde su mensaje de protección, experiencia e institucionalidad podía generar confianza. Raman compitió mejor donde la conversación latina se cruzaba con vivienda, renta, servicios y progresismo urbano. Pratt encontró espacio donde el enojo contra el status quo pesaba más que todo lo demás.
La lección: conquistar el voto latino no es tarea fácil
La primaria de Los Ángeles debería ser un caso de estudio para cualquier campaña que quiera hablarle al voto latino.
Porque el error más común es creer que “Latino outreach” significa traducir piezas, poner música latina, hacer un evento cultural o decir una frase en español. El voto latino no es una audiencia uniforme. En Los Ángeles, distintas comunidades latinas escuchan mensajes distintos según su barrio, su generación y sus preocupaciones más inmediatas.
Bass entendió mejor la credibilidad. Raman entendió mejor ciertas preocupaciones inmediatas. Pratt entendió mejor la viralidad para difundir mensajes. Pero ninguno construyó una campaña bilingüe robusta desde el centro de su operación.
Eso deja una lección incómoda: incluso en una ciudad donde el voto latino puede decidir una elección, las campañas todavía lo tratan como una capa adicional y no como una audiencia prioritaria desde el principio.
La pregunta para noviembre no será si Bass y Raman van a hablarle a los latinos. Lo harán. La pregunta es ¿Cómo lo harán?
Elisa Totaro
IG : @Totaro.Elisa
