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The Latino Effect

Espacio dedicado al seguimiento y análisis del acontecer político de Estados Unidos desde la perspectiva de los latinos.

Análisis: Los latinos de Texas serán protagonistas del nuevo gerrymandering

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En 1812, 36 años después de la declaración de independencia de Estados Unidos, nació en Boston, Massachusetts, un término de naturaleza político-electoral que ganaría trascendencia en el tiempo y espacio: el “gerrymandering”. Este ha sido utilizado para definir el acto de modificar las fronteras de los distritos electorales, siguiendo un criterio eminentemente partidista con la clara intención de beneficiar a una parcialidad en la consecución del poder, e impactando a distintos grupos demográficos, incluyendo a los latinos.

Han pasado más de 200 años y este término sigue siendo noticia, teniendo al Estados de Texas como el más reciente episodio generador de polémica en la opinión pública, más, seguramente, no será el último.

Gerry + salamander + ing = gerrymandering

Elkanah Tisdale, un caricaturista basado en Boston en la década de 1810, hizo una ilustración que tuvo gran alcance y fama en su época. Tisdale tomó el mapa con los nuevos distritos electorales de Massachusetts, modificados por el gobernador Elbridge Gerry con la expresa intención de beneficiar al partido Democrático-Republicano de la época. Sobre ellos, pintó una salamandra para significar lo ridículo de la forma en la que los políticos habían rediseñado el mapa electoral.

Desde entonces, por la combinación entre el apellido Gerry más la palabra salamandra, unida a su vez con el gerundio en inglés “ing”, se acuñó el término “gerrymandering”. Dándole desde el inicio una connotación negativa o, cuando menos, sugerente de desconfianza o de una acción intereses premeditados. Por eso hablamos, en este caso, de un «nuevo gerrymandering».

Trump pidió 5 escaños republicanos y Texas respondió

Las elecciones de 2026, como todas las midterm, resultan estratégicas para el presidente en ejercicio, pues, según sea el resultado de estas, tendrá o no el favor del Congreso para adelantar su propia agenda.

Anticipando ese hito electoral, el presidente Donald Trump alista varios detalles para que el Partido Republicano pueda enfrentarlo de la mejor forma posible. Entre ellos, destaca el impulso que le dio a la modificación de los distritos electorales de Texas, que, en teoría, supondría una ventaja para los republicanos, al potencialmente darles 5 nuevos distritos con universos electorales asociados con el partido de gobierno.

El rediseño electoral de los distritos congresales de Texas no estuvo carente de roces. Al contrario, fue marcado por la polémica avivada por la fuerte oposición de los congresistas demócratas del Estado. Así como por la advertencia de líderes demócratas de otros Estados, haciéndole ver a la opinión pública las posibles consecuencias de los actos de los republicanos texanos.

El nuevo mapa electoral de Texas ha sido celebrado por el presidente Donald Trump como una victoria. Pero, a su vez, ha sido el disparador de acciones similares. En California inicialmente, con el potencial de proseguir en los Estados de Nueva York e Illinois. Dándole así a los demócratas la oportunidad de contrarrestar lo que ellos ven como un injusto desbalance de cara a las midterm de 2026.

Los latinos en Texas: la gran apuesta del nuevo gerrymandering

Pero, ante todo este panorama, vale la pena detenerse un segundo y preguntar: ¿cómo saben los republicanos de Texas que los nuevos 5 circuitos electorales les serán favorables en la siguiente elección para el Congreso? ¿Cuál es la lógica que sustenta su cálculo? ¿Cuál es la población objetivo que buscan consolidar electoralmente? La respuesta a esas interrogantes se podría resumir en una sola palabra: latinos.

Durante la pasada elección presidencial, el Partido Republicano, con Donald Trump a la cabeza, logró un importante repunte en el apoyo de los electores latinos. Para tener una idea de este cambio favorable a los republicanos, consideremos los siguientes datos. En 2016, los demócratas lograron el 66% del voto latino, superando a los republicanos por más de 38 puntos porcentuales. 4 años después, en 2020, los demócratas bajaron a 61%  del voto latino, superando a los republicanos por 25 puntos porcentuales, 13 menos de los registrados en el ciclo anterior. Y en 2024, los demócratas lograron el 51% del voto latino, superando a los republicanos por apenas 3 puntos porcentuales.

Esa tendencia nacional se hizo aún más fuerte en Texas, donde el presidente Trump logró ganar la mayoría del voto latino. Impulsado por el favor de 14 de los 18 counties que hacen vida en la frontera del Estado con México, todos ellos de gran población latina y algunos incluso con más de un siglo de historia pro-demócrata en procesos electorales.

Con esos datos en mente, las autoridades republicanas de Texas impulsaron el rediseño de sus distritos electorales. Poniendo el peso de los nuevos 5 distritos pro-republicanos en el aumento del favor de la votación latina demostrada durante 2024 con el presidente Trump.

Datos claves en este nuevo Gerrymandering

Sin embargo, esa apuesta no es del todo segura y valdría la pena verla con cautela. Pues, si bien es cierto que los republicanos han ganado crecientemente el favor de los latinos en los recientes ciclos electorales, también hay que considerar que los latinos son un electorado muy diverso (multirracial, con diversidad de identidades nacionales, con diversos idiomas y distintos intereses), con una sensibilidad hacia temas polémicos como las redadas migratorias y el acceso a empleos.

Desde el punto de vista demográfico-electoral, Texas es el segundo Estado del país con la mayor cantidad porcentual de votantes latinos, luego de New México. Con un tercio del electorado total, los latinos tienen un peso propio en la política texana. De hecho, se han convertido en un grupo fundamental para todo político que desee ganar una elección allí.

Adicionalmente, vale mucho la pena recordar que los latinos en Texas han sido tradicionalmente demócratas en elecciones pasadas. A pesar de haber apoyado en 2024 a Donald Trump. En 2012, el 60% de los latinos texanos votaron por Barack Obama. En 2016, 61% lo hizo por Hillary Clinton y en 2020, 67% lo hizo por Biden. Es decir, es un grupo cambiante y no casado con un partido político específico, sino más bien que responde a sus propios intereses y bienestar.

Es por ello que, ante la aparente seguridad de que los nuevos 5 distritos electorales de Texas favorecerán a los republicanos, valdría la pena asumir una posición de mayor cautela y seguir de cerca la evolución de la opinión pública latina en el Estado.

 

The Latino Effect editorial team

6 comentarios en «Análisis: Los latinos de Texas serán protagonistas del nuevo gerrymandering»

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