La política estadounidense, aunque ampliamente diversa, ha demostrado históricamente algunas carencias notables en cuanto a representación se refiere. Una de las más notables es la falta de representación de la comunidad latina. En el escenario del primer debate republicano, esta falta se hizo evidente, ya que ninguno de los candidatos que estuvieron en los podios representaba demográficamente a la segunda población más grande de EE.UU.: los latinos.
Es por esto por lo que creo que el partido republicano perdió una oportunidad al no incluir a Francis Suarez, actual alcalde de Miami, en el primer debate republicano. No me malinterpreten, no se trata de llenar una cuota, es un hecho que los latinos somos el segundo grupo demográfico más importante del país (si leyeron la sección “About us” de esta página ya saben este dato). Y al ser el segundo grupo más grande, indiscutiblemente somos una población importante a nivel electoral para ambos partidos.
Conectar con el voto latino es esencial para el Partido Republicano. Pero, ¿qué significa realmente conectar? Es verse reflejado en las personas que nos representan y, en algunos casos, eso pasa por entender la cultura y hasta por hablar el idioma.
Aunque es cierto que no todos los votantes latinos son iguales y que los latinos de Florida pueden tener diferentes prioridades que los de California, Suarez podía haber sido un espejo de identificación para muchos votantes republicanos latinos durante el debate. Además, su juventud es un reflejo del electorado latino: una población no solo numerosa, sino también joven. Un conservador hispano y joven que podía conectar con ese segmento del electorado.
Algunos argumentan que otros candidatos, como Vivek Ramaswamy, también apelan a los conservadores jóvenes. Sin embargo, en mi opinión, Ramaswamy, arrastra un voto joven que ya Trump tiene ganado para el Partido Republicano y no es capaz de llegar a un segmento más amplio de jóvenes republicanos porque muchas veces suena como un viejo conservador tradicional hablando desde el cuerpo de un joven empresario de 38 años.
Y más allá de la juventud y la identidad, consideremos la gestión de Suárez. Como alcalde, defendió políticas que resuenan con muchos republicanos hispanos en cuanto a reducción de impuestos y lucha contra el crimen, además de atraer a grupos más jóvenes con su apuesta por la innovación.
Es cierto que la política va más allá de la mera representación, pero sin ella, ¿cómo puede un partido decir que entiende y representa a todos los estadounidenses?
Además, la selección de preguntas por parte de los moderadores también está influenciada por la selección de candidatos que van a debatir. Creo que si hubiera estado un candidato latino en el escenario, se habrían abordado problemas que afectan a nuestro grupo demográfico por encima de los demás o ahondado en temas que sí fueron tocados, como inmigración y la economía, desde la perspectiva o necesidad de la comunidad latina.
Un pequeño dato curioso para quienes aún dudan del poder de los latinos en EE.UU.: la cerveza Modelo superó a la Bud Light como la cerveza más consumida en EE.UU., y antes de que digan algo, sé que hay otros elementos que contribuyeron a eso como el rechazo a una campaña específica de Bud Light, pero no puedo evitar pensar que la creciente influencia de la comunidad latina jugó un papel también.
Aunque Suárez ha dado indicios sobre su posible retiro si no calificaba para el primer debate, hay un escenario en el horizonte que no podemos ignorar. El próximo debate será en Telemundo, un lugar donde las propuestas dirigidas a los latinos seguramente tendrán un papel protagónico y Suárez, siendo el único candidato latino, que además representa a una ciudad llena de latinos, podría tener una ventaja competitiva sobre los demás aspirantes y quizás hasta entrar en el “shortlist” de candidatos a VP de Trump.
Elisa Totaro
