El buen desempeño que durante la elección presidencial del 2020 tuvo el expresidente Donald Trump en Florida, aunado con el también buen resultado obtenido por el gobernador Ron DeSantis en su campaña de reelección, avivó las voces de quienes señalan un cambio conservador en las preferencias políticas del electorado latino en Estados Unidos.
Las características demográficas de Florida dan cierta base a esa afirmación. En el estado, los latinos son el segundo grupo étnico más grande (26% de la población) superado solo por los blancos americanos (54%). Además, los latinos en Florida también son una población mayoritariamente joven (35 años de edad en promedio), ubicándose por debajo de la edad promedio de toda la población (42 años), algo que les permite afianzarse como el grupo étnico con mayor crecimiento en el presente y futuro cercano.
Estas características en Florida coinciden en alguna medida con la de los latinos en todo el país. En los Estados Unidos, a partir del 2020, los latinos superaron en número a los afroamericanos, convirtiéndose en el segundo grupo étnico más grande después de los blancos americanos. A su vez, son una población muy joven (29 años de edad en promedio) con el mayor índice de crecimiento de toda la nación.
Sin embargo, las coincidencias entre las poblaciones latinas de Florida y de todo el país no son totales. La principal diferencia radica en la ascendencia nacional. Mientras que en los Estados Unidos la población latina es mayoritariamente de origen mexicano (62%), en Florida es principalmente de origen cubano (28%). No es algo menor esta discrepancia, pues ella supone también un contraste de intereses, dado que tradicionalmente la población mexicana se ha interesado más en temas migratorios y sociales, mientras que la cubana en asuntos de política exterior (lucha contra los regímenes autoritarios de izquierda). Estos intereses divergentes explican en muy buena medida la razón por la cual en el tiempo los latinos con ascendencia mexicana han tendido apoyar más a los demócratas, así como los que tienen una ascendencia cubana a los republicanos.
Esta importante diferencia de intereses es uno de los argumentos principales de quienes tachan de error la idea de que los latinos en los Estados Unidos están cambiando sus preferencias políticas a favor de los republicanos, ya que llegar a esa conclusión a partir de los resultados electorales en Florida, sería equivalente a igualar en todo sentido a los latinos de ese estado con los de todo el país.
Para reforzar este argumento, se señala que, durante la elección presidencial del 2020, Joseph Biden obtuvo el apoyo del electorado latino (en todo el país) a razón de 2 a 1, esto a pesar de haber perdido en Florida por una diferencia considerable ante Donald Trump. De igual forma, Catherine Cortez Masto, candidata en el 2022 a la reelección por el partido demócrata como senadora por Nevada, ganó la carrera con el apoyo de más del 60% del electorado latino de ese estado, a pesar de los esfuerzos de los republicanos por capitalizar el descontento por el desempeño económico del país. Y en Arizona, estado donde el electorado latino ha jugado un papel clave en las últimas contiendas electorales, la gobernadora Katie Hobbs obtuvo también en el 2022 el 57% del apoyo de los latinos, siendo esto fundamental en su victoria sobre Kari Lake, candidata apoyada con vehemencia por Donald Trump.
Sin embargo, una revisión detallada de esos números es tan necesaria como esclarecedora para evitar conclusiones apresuradas o sesgadas.
Es cierto que los latinos han votado más a favor de los demócratas que de los republicanos durante las últimas elecciones. Sin embargo, no tienen una opinión por entero positiva de los demócratas. Por ejemplo, cuando se les pregunta que cuál es el partido que hace un mejor trabajo en el ámbito económico, es decir, que genera más prosperidad y crecimiento, la mayoría responde a favor de los republicanos. Asimismo, opinan de igual forma cuando se les pregunta por quién es mejor luchando contra la inseguridad o manejando las finanzas públicas.
Los demócratas se ven favorecidos en temas como políticas migratorias, derechos reproductivos y aborto, lucha contra el cambio climático y por reivindicaciones de la clase trabajadora. No obstante, estas opiniones positivas se enmarcan en una creciente desalineación de los latinos hacia los demócratas y republicanos por igual, pues, cuando se les pregunta que cuál de los dos partidos se preocupa más por ellos, la respuesta mayoritaria es “ninguno”.
La degradación del apoyo latino a los demócratas, aunque aún incipiente, puede verse también desde una perspectiva cuantitativa y no solo cualitativa. La senadora Cortez Masto, por ejemplo, obtuvo 5% menos del voto latino de Nevada que logró solo dos años antes la también senadora demócrata Jacky Rosen, esto a pesar de que Cortez Masto, a diferencia Rosen, tiene ascendencia mexicana. De igual forma, poniendo atención a los resultados de la reciente elección para la gobernación de Arizona, salta a la vista como el apoyo latino a los demócratas pasó de +38 puntos en el 2018, a +15 en el 2022.
Sería un error para cualquiera de los partidos tomar por descontado el voto latino. Hoy los latinos son el grupo étnico de mayor crecimiento poblacional en los Estados Unidos, y eso va de la mano con una diversidad de razas, lenguas, intereses, culturas y creencias que hacen de los latinos un electorado sumamente complejo y dinámico, así como muy importante y en algunos casos hasta crucial, que es imposible de encasillar en estereotipos y prejuicios.
Los latinos votan por sus intereses, no por los partidos. Por ello, dependiendo de las circunstancias, el partido que mejor se adapte, ganará más terreno en un público cada ves más relevante.
Julio Márquez
