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The Latino Effect

Espacio dedicado al seguimiento y análisis del acontecer político de Estados Unidos desde la perspectiva de los latinos.

Análisis: El voto latino de Texas puede poner en juego la mayoría del Senado

Voto Latino Texas 2026

Durante casi cuatro décadas, ganar un escaño al Senado por Texas ha sido una aspiración demócrata que termina siempre chocando con una realidad histórica: Texas es una fortaleza republicana.

Sin embargo, este noviembre, la competencia entre el demócrata James Talarico y el republicano Ken Paxton obliga a prestar atención. Las encuestas muestran una carrera muy cerrada y señalan una razón fundamental: los votantes latinos, que contribuyeron al contundente triunfo de Donald Trump en 2024, están mostrando ahora una mayor inclinación hacia Talarico.

 

La tradición republicana de Texas

El último demócrata que ganó una elección al Senado federal por Texas fue Lloyd Bentsen, en 1988, cuando derrotó al republicano Beau Boulter. Desde entonces, los demócratas han acumulado derrotas y expectativas incumplidas, y las dos elecciones senatoriales más recientes así lo confirman.

En 2020, el republicano John Cornyn derrotó a la demócrata MJ Hegar con una ventaja de 9,64 puntos porcentuales, lo cual representó más de un millón de votos. Y en 2024, el también republicano Ted Cruz venció al demócrata Colin Allred por una diferencia de 8,49 puntos. Esto se tradujo en más de 900 mil votos.

Asimismo, en las presidenciales recientes, el dominio republicano ha sido también bastante claro. Trump ganó Texas en 2020 con el 52,06% frente al 46,48% de Joe Biden, una ventaja de 5,58 puntos y 631.221 votos. Cuatro años después, amplió la distancia con el 56,14% frente al 42,46% de Kamala Harris, a quien superó por 13,68 puntos y 1.558.347 votos.

 

El voto latino, una razón de peso

En la última elección presidencial, el voto latino en Texas se inclinó aún más hacia los republicanos, dándole a Trump alrededor del 55% del apoyo frente a aproximadamente el 42% que obtuvo en 2020. Esto, para los republicanos, ofrecía motivos para pensar que estaban construyendo una coalición más amplia y, más importante aún, más sólida en el tiempo.

Sin embargo, el votante latino se caracteriza por ser bastante pragmático. Por eso, actualmente, comienza a ser evidente que el votante que respaldó a los republicanos movido por una promesa de prosperidad económica podría reconsiderar su posición si percibe que esa promesa no se hizo realidad. De igual forma, quien apoyó la propuesta de una frontera más controlada y segura puede rechazar la política de deportación masiva adelantada por el gobierno federal si siente que les hace daño a él  y a los suyos. Las preferencias políticas pueden cambiar en un grupo que no está todavía alineado estructuralmente con ningún extremo.

Y es allí justamente donde comienza a entenderse la oportunidad de Talarico. La encuesta de la Universidad de Texas, realizada del 25 de septiembre al 5 de octubre, lo situó en 50% frente al 47% de Paxton. Entre los latinos, obtuvo el 54% frente al 41% de Paxton. Adicionalmente, otro estudio de Cook Political Report y Televisa-Univision, realizado del 26 de agosto al 3 de septiembre, registró 63% para Talarico y 30% para Paxton.

Ambas encuestas difieren sobre la magnitud de la ventaja, pero coinciden en su dirección. Esto siembra dudas en la idea de que Paxton pueda heredar automáticamente la coalición latina que tuvo Trump en 2024.

 

El bolsillo y las deportaciones, lo que más duele

La explicación más convincente de lo que muestran las encuestas empieza por el bolsillo. 

Según un estudio de la Universidad de Texas, el 54% de los texanos considera que la economía está peor que como estaba hace un año. El mismo porcentaje desaprueba la gestión económica de Trump, con un 57% rechazando de manera expresa su manejo de la inflación. Estas percepciones afectan al electorado en general y erosionan una de las principales razones que llevaron a muchos ciudadanos a respaldarlo.

Para contextualizar mejor las razones del malestar económico, vale la pena señalar que la Reserva Federal de Dallas identificó la imposición de aranceles adicionales y más elevados, el menor flujo migratorio y la reducción del gasto federal como factores que contribuyeron de manera decisiva a desacelerar la economía de Estado en 2025.

Otro tema sensible entre los latinos es la política migratoria. Una encuesta de la Universidad de Houston, realizada hace un año, entre septiembre y octubre de 2025, ya anunciaba que el 58% de los latinos desaprobaba el enfoque migratorio de Trump. Ese número, lejos de disminuir, se ha consolidado en el tiempo. Un estudio de Televisa-Univision, realizado entre el 26 de agosto y el 3 de septiembre de este año, profundizó esa señal en 2026. Este señaló que dos tercios de los latinos entrevistados afirmaron estar menos dispuestos a apoyar a un candidato que respalde la política de deportaciones de Trump.

 

De las encuestas a las urnas de votación

Las encuestas pueden mostrar un sentimiento o una inclinación. Sin embargo, la condición fundamental para que esos números se traduzcan en la vida real es la participación. 

Los latinos representan aproximadamente el 32,3% de los votantes inscritos en Texas, según los datos estatales de 2024 publicados por Pew en septiembre de este año. Esa proporción ofrece una perspectiva de su peso potencial en la elección, pero no determina cuántos finalmente acudirán a las urnas.

Por eso, el desenlace dependerá tanto del cambio de preferencias como de la capacidad de convertirlo en participación. Los latinos de Texas pueden ejercer una influencia excepcional al evaluar la gestión del Gobierno que ayudaron a elegir. Con su voto, pueden contribuir a decidir quién controlará el Senado que habrá de acompañarla o ponerle límites.

 

El voto adelantado

El voto adelantado en Texas muestra, al 30 de octubre, una ligera ventaja de participación del electorado con historial exclusivamente republicano en primarias. Según TheoElections, ese grupo representa el 29,9% de los más de 7 millones que ya votaron, frente al 28,3% con historial exclusivamente demócrata, lo cual significa una diferencia de aproximadamente 1,6 puntos porcentuales. 

Sin embargo, es necesario tener en cuenta la perspectiva histórica de esa cifra. Al hacerlo, se podría captar una dimensión relevante: esa brecha de 1,5% a favor de los republicanos, es sustancialmente menor que la registrada al cierre del voto adelantado en las dos elecciones senatoriales anteriores. En 2024, la ventaja republicana fue de 7 puntos porcentuales (31% frente a 24%), mientras que en 2020 alcanzó 5,6 puntos (28,6% frente a 23%). La comparación muestra, por tanto, una participación adelantada mucho más equilibrada en la actual elección. 

Es importante decir que estos datos describen el historial partidista de los votantes, no sus preferencias entre Paxton y Talarico.



 

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Equipo editorial The Latino Effect

 

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