California se ha ganado con los años la fama de ser un estado totalmente abierto a la inmigración, donde personas sin documentos de identidad o estatus legal pueden aplicar para tener licencias de conducir, ingresar a universidades pública o recibir asistencia médica. No obstante, estudios de opinión recientes indican que la favorabilidad de esas medidas podría estar disminuyendo drásticamente, en especial entre los latinos.
Según un estudio de la Universidad de Berkeley, el 63% de los latinos de California consideran que los inmigrantes indocumentados “son una carga para el estado”, y uno de cada tres considera que el sistema de asilo es demasiado laxo o condescendiente, inclinándose por decir que es necesaria una reforma legal que endurezca los requisitos para solicitar asilo.
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