Según un estudio demográfico de la Universidad de Illinois, para el 2100 más de 15.000 ciudades estadounidenses sufrirán un declive poblacional que, en muchos casos, podrían ser elementos disruptivos para el sostenimiento de servicios básicos como agua o electricidad, por no mencionar la generación y protección de empleos estables.
Según expertos, gracias a una serie de factores como una disminución en la cantidad de nacimientos, el declive económico de las ciudades pequeñas debido a la reducción de trabajos manufactureros, el aumento de los costos de las viviendas y hasta la crisis climática, para finales del presente siglo ciudades como Pittsburgh (Pennsylvania), Buffalo (New York) y Cleveland (Ohio) serán las más impactadas por esta tendencia de decrecimiento demográfico.
Para detener e incluso revertir ese proceso, la comunidad latina jugará un rol fundamental. Los expertos señalan que, debido a la inmigración internacional, actualmente se puede observar una tendencia positiva en el sostenimiento poblacional de ciudades periféricas a Nueva York y Chicago.
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