El flujo migratorio desde América Latina hacia Estados Unidos se ha transformado durante los últimos años, pasando de estar mayoritariamente integrado por ciudadanos mexicanos a una diversidad de ciudadanías entre las cuales destacan la venezolana, colombiana, ecuatoriana, haitiana y cubana.
Este cambio ha venido acompañado también por la masiva solicitud de asilos políticos, pues, a diferencia de los mexicanos, los venezolanos, cubanos y haitianos tiene más argumentos para construir casos sólidos de asilo que les permitan, en el menor plazo posible, obtener un estatus legal y permiso de trabajo en Estados Unidos.
Estas diferencias de procesos migratorios han estado generando conflictos entre comunidades de migrantes, separando a quienes tienen muchos años trabajando en el país sin contar con los debidos papeles, y quienes tienen poco tiempo de haber llegado pero que ya cuentan con los requisitos de ley para trabajar.
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