El gobierno del estado de Texas anunció la intervención del distrito escolar de Houston, asumiendo la administración de al menos 85 escuelas.
El argumento para llevar a cabo dicha acción radica en el bajo desempeño académico de los estudiantes del distrito, pero padres y representantes de los alumnos afectados manifiestan preocupación porque señalan que el gobierno planea reducir los recursos públicos de los que disponen esas escuelas, lo cual significaría cierres de bibliotecas y reducción de personal educativo.
El 62% de los estudiantes del distrito de Houston son latinos, y algunos señalan que esta medida podría establecer un régimen discriminatorio en perjuicio de la comunidad latina, ya que la educación que reciben sus hijos podría ser de menor calidad a la de otras escuelas donde la mayoría de los estudiantes son blancos no hispanos.
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